Cómo funciona el feedback clínico de Aínda

Lee la transcripción de tu sesión y te devuelve lo que un supervisor te diría: qué se te fue, qué sostuviste, y una cosa concreta para probar la próxima vez. Con la frase textual que lo respalda, para que puedas reconocerlo o desmentirlo.

Un espejo, no una nota

El feedback no te califica. Describe lo que pasó en esa hora y te lo devuelve con evidencia, para que lo mires. Por eso cada observación va anclada a un momento o a una cita de la transcripción: sin eso sería una opinión, y una opinión no se puede verificar.

Hasta agosto de 2026 el puntaje se lo pedíamos directamente al modelo, de 0 a 100. Medido sobre 63 sesiones reales, casi no distinguía una sesión de otra y las cinco barras se movían juntas: era una sola impresión dibujada cinco veces. La causa resultó ser el método, no la escala — pedirle una magnitud a un modelo produce una impresión global.

Ahora el número no se estima: se deriva. El modelo ubica tu sesión en uno de cinco peldaños con descriptores conductuales —que es lo que hace bien— y el puntaje sale de promediar esos peldaños. Medido, reproduce dentro de 2 puntos entre dos lecturas de las mismas sesiones, y separa entre sesiones con una desviación de 10 a 17 puntos, contra los 3 del puntaje anterior.

Qué mira

Cuatro lentes sobre la misma hora, cada una anclada a una clase de evento distinta y todas calibradas a la misma exigencia: llegar al peldaño 4 cuesta parecido en las cuatro. Es esperable que una sesión esté alta en una y baja en otra.

La alianza además te nombra cuál de sus tres componentes quedó más flojo esa hora, con el momento donde se ve. Esa categoría es la señal más estable del instrumento y es lo que se acumula entre sesiones.

El criterio clínico —qué haces cuando aparece algo que pesa: una señal de riesgo, una contradicción, un afecto que sube— se comenta con su cita, pero no lleva número. Su escalera falló la calibración dos veces en direcciones opuestas, y la razón es de fondo: las otras cuatro miran algo que siempre está en la transcripción, mientras que el criterio primero tiene que decidir si hay algo que mirar, y ese juicio previo resultó inestable. Preferimos comentarlo a puntuarlo mal. Con una excepción que no se negocia: una señal de riesgo sin evaluar se nombra siempre.

Cómo leer una lectura

Cada lente se ubica en uno de cinco peldaños, y la progresión es la misma en las cuatro:

Cada peldaño es un acto distinto, no el mismo acto en más cantidad. Eso importa: la diferencia entre uno y el siguiente es algo que puedes probar la próxima sesión, no una cualidad que se tiene o no se tiene.

Al lado de cada lente vas a ver su puntaje: el peldaño por 20, o sea 20, 40, 60, 80 o 100. Los saltos son grandes a propósito, porque la medición tiene cinco pasos y el número no debe aparentar una precisión que no tiene. Está ahí para una cosa concreta: ordenar por dónde empezar. Como las cuatro lentes exigen lo mismo para llegar al mismo peldaño, un 40 en una y un 80 en otra sí se pueden comparar entre sí.

El puntaje general de la sesión es el promedio de los peldaños que se pudieron ver. Y tu promedio entre sesiones se calcula solo sobre las medidas con este instrumento: las anteriores a agosto de 2026 quedan fuera y se te dice cuántas son. Sus números también iban de 0 a 100, pero se apiñaban entre 75 y 95; promediarlos junto con estos dibujaría una caída que nunca ocurrió.

Y cuando la hora no dio ocasión de ver una lente —una sesión corta, un encuentro administrativo, una transcripción cortada— el feedback lo dice en vez de puntuarte. No hubo qué mirar no es lo mismo que haberlo hecho mal.

En qué se apoya

Cada lente viene de un marco publicado, y cada uno aporta algo distinto:

Y lo que medimos nosotros

Los marcos respaldan qué se mira. Cómo se comporta el instrumento lo medimos sobre 63 sesiones reales de la plataforma:

Qué no está establecido

Todo lo anterior dice que el instrumento es consistente: que las lentes no se pisan, que la lectura se repite, que los peldaños se usan. Nada de eso prueba que acierte.

Para eso haría falta contrastar sus lecturas contra un criterio externo —el juicio de supervisores humanos, o resultados del tratamiento— y ese trabajo está pendiente. Por eso cada observación viene con su cita: el que decide si es cierta eres tú, con la sesión delante.

Qué no hace

Revisado por Francisco Cáceres, psicólogo clínico · Registro SIS N.º 813114

Preguntas frecuentes

¿Qué es el feedback clínico de Aínda?

Una lectura de la sesión que la IA hace desde la transcripción y que te devuelve lo que un supervisor te diría: qué sostuviste, qué se te fue y una cosa concreta para probar la próxima vez, cada observación con la frase textual que la respalda. Mira la hora desde cuatro lentes —escucha, exploración, alianza y conducción— y no te califica: describe lo que pasó para que lo mires.

¿Cómo se leen los puntajes del feedback clínico?

Cada lente se ubica en uno de cinco peldaños descritos por conductas concretas, desde sustituir el material del paciente con lo propio hasta chequearlo con él y ajustar lo que haces. El puntaje de la lente es el peldaño por 20, y el general de la sesión es el promedio de los peldaños que se pudieron ver. Se lee contra tu propia línea de base, no contra una escala absoluta ni contra otros profesionales. El criterio clínico se comenta con su cita, pero no lleva número.

¿El feedback clínico reemplaza la supervisión?

No, la complementa. Se apoya en la supervisión basada en competencias (Falender y Shafranske; APA Guidelines for Clinical Supervision), en la alianza de Bordin y en el sistema de ruptura y reparación 3RS (Safran, Muran y Eubanks). Pero no sabe nada que no esté en la transcripción —el tono, el cuerpo y el silencio se pierden en el texto— y su acierto todavía no está contrastado contra supervisores humanos. La supervisión con otro profesional sigue siendo insustituible.

¿Qué necesito para recibir feedback de una sesión?

Una sesión grabada y transcrita en Aínda. Con la transcripción lista, el feedback se genera solo; si la grabación es muy corta —menos de un minuto de conversación— no se genera, para no inventar una lectura sin material. El consentimiento del paciente para registrar la sesión es parte del deber profesional del tratante.

Enlaces relacionados